Cambio de Fecha Taller

Debido a las noticias de última hora y las recomendaciones realizadas para la prevención del coronavirus (COVID-19) por el Ministerio de Sanidad y la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, COGAM se suma a la cancelación de actividades desde el 11/03/2020 hasta el 25/03/2020.
El taller programado para el 19/03/2020 cambia su fecha al
Jueves 2 de abril de 20 a 24:45h. “Taller Abriendo Puertas: ¿Cómo CREAR VÍNCULO A TRAVÉS DE LA PALABRA? ¿CÓMO DECIRLO? #orgullocreyentelgtbi Facilitadora: Susana Aranda
La sororidad, la fraternidad y la “conexión” entre personas se realiza, mayormente, a través de la palabra. (“No venimos subtitulados”).“Mujer & Mujer” o “Mujer contra Mujer”; “Hombre & Hombre” u “Hombre contra Hombre”, y todos los viceversa del colectivo LGTBI+ y de las relaciones, se construyen o destruyen a través de la comunicación.La empatía como forma de comunicación, nos permite crear vínculos que facilitan el entendimiento, el respeto y la cooperación. Creamos una conexión en la que las necesidades de las personas involucradas importan y son satisfechas por el deseo de contribuir al bienestar propio y de los demás En este taller, identificaremos qué conductas bloquean nuestra empatía y trabajaremos claves que nos permitan aumentar nuestro bienestar interno, desarrollando la habilidad de comunicar de manera efectiva nuestras necesidades. ¡Te esperamos!
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Taller: Abriendo Puertas “Venciendo la timidez y la vergüenza” #orgullocreyentelgtbi

 La timidez y la vergüenza son llamadas fobia social. La LGTBfobia interiorizada es algunos de los estigmas que sufre nuestro colectivo. En este taller trabajaremos unas claves sencillas para vencer estas cadenas que no nos permiten «conectar».

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Taller Pareja, Soledad y Lazos Tóxicos

Domingo 26 de Marzo de 17:30 a 20:30hs.
Lugar: Fundación 26 de Diciembre. C/Amparo 27. Madrid.
Organiza: Sección Espiritualidad Cogam
Abordajes prácticos desde la corporalidad, la mente emocional y el espíritu nos llevaran a comprender cómo nuestros deseos nos llevan a realidades tóxicas.
El corazón tiene cadenas que la razón desconoce. Trabajarlas, comprender y aprender, nos libera de apegos pasados y nos previene de los futuros.
¿Te atreves a desprenderte de las cadenas?
Se pedirá aportación consciente. Solicita tu plaza en espiritualidad@cogam.es

Un día te "despiertas" y te das cuenta de…

   … que todo lo que antes era un mundo ahora es insignificante, tanto que hasta dejas de pensar en ello, que tu vida a partir de este momento ya no será igual, que tendrás que adaptarte a esta nueva realidad. Para ciertas cosas nunca estás preparado por más informado que estés sobre el tema o por más que tengas un caso cercano porque para esto nadie te prepara. 
    Lo primero que se te viene a la cabeza son ideas relacionadas con la muerte, el deterioro físico, enfermedades, hospitales, cómo decirlo (si decirlo), a quién, cuándo, cómo va a ser tu vida a partir de ahora; tantas cosas juntas que no te da tiempo a responder casi ninguna porque la incertidumbre y el miedo te ocupa todo el pensamiento. Te cuesta llamarlo por su propio nombre por lo tabú que es el tema y porque, al igual que otras enfermedades, el nombrarlo te suena a algo negativo cuando encima en este caso pasas a ser «seropositivo«, vaya contradicción.

A simple vista tener vih y ser seropostivo parece lo mismo pero es diferente porque en el primer caso tú serías (sólo) el vih y en el segundo serías la misma persona que eres pero portando un virus con el cual tienes que aprender a convivir desde este momento «para toda la vida» (de momento).

    
    Por un lado, te planteas quién te pudo haber infectado, cuándo, por qué te ha pasado a ti si piensas que no eres tan «promiscuo»; o que esto sólo le pasa a gente «mala». Te preguntas si tienes que empezar a llamar toda la gente que has tenido relaciones en el último tiempo. Por otro lado, piensas  si lo tienes hace mucho tiempo, si tienes qué comenzar a tomar medicación, qué tipo de medicación hay ahora, si estás todo el día vomitando, si te saldrán manchas, si engordarás y a la vez si se te adelgazará la cara, si tienes que comentarlo en tu trabajo, a cada médico que vayas, etc. Lo mejor es informarte, saber dónde informarte, relacionarte con gente que esté en tu misma situación (sobre todo al inicio) que es quien mejor puede entenderte, y que la información esté actualizada porque actualmente se ha avanzado mucho en este tema. 
    Actualmente, se ha avanzado mucho en lo referido al vih en varios aspectos: medicación, asociaciones, la gente está más abierta e informada, etc. El aspecto social también es un gran factor con el que te enfrentas porque nos relacionamos con otras personas en diferentes ámbitos: trabajo, familia, amigos, deporte y, el más importante, el amor (que en un comienzo suele ser rollo/polvo/etc).
    Lo que más cuesta es saber si se lo tengo que decir a todo el mundo y en qué momento decirlo. En mi opinión, creo que lo mejor es decirlo cuando tú te sientas cómodo y seguro, y a las personas que realmente van a poder entenderte, apoyarte y van a sumar; porque ya bastante tienes para encima tener una nueva preocupación (y no pequeña) en tu vida de preocuparte por los demás. Cuando conoces a una persona que te gusta sientes que debes protegerlo como si fueras responsable de lo que le pueda pasar, de que lo puedas contagiar. Encima lo triste es que tu cabeza tiene tal mareo que el sexo pasa a un segundo plano. Como mecanismo de autodefensa te vuelves asexual por un tiempo y en lo que menos piensas es tener una posible relación afectiva. En mi caso particular, he pasado por diferentes situaciones: decirlo al inicio de conocer a una persona (la gente suele asustarse y salir corriendo), en unos meses y después de tiempo de conocerlo. Por experiencia creo que lo mejor es decirlo cuando te nazca (que a lo mejor es nunca) porque confiar a alguien algo tan íntimo e importante lleva tiempo. Además, por otro lado, tampoco le cuentas determinadas cosas al conocer a alguien, y viceversa.
    Es importante saber que no estás obligado a decirlo (ni por ley) a ninguna persona que no quieras, en el trabajo, cuando vas al médico o al dentista, es algo estrictamente personal y confidencial. Ninguna empresa puede hacerte una prueba del vih sin tener tu consentimiento firmado por escrito.
Lo bueno es que el tiempo es sabio y con el tiempo aprendes a normalizarlo, a relativizarlo y aprender a vivir con esta enfermedad crónica como cualquier otra, y hasta te das cuenta sólo que lo tienes cuándo tienes que ir al médico a una revisión o cuando quieres contárselo a alguien. El tener vih obviamente nadie lo desea pero lo principal es ver el lado positivo, que aunque en un primer comienzo es casi imposible verlo, luego te das cuenta que tiene muchas cosas positivas (aunque sea redundante). Entre ellas: maduras más de prisa (dejas de preocuparte por tonterías), filtras gente (para bien y para mal) más rápido porque ya tus necesidades son otras, médicamente estas más controlado porque la revisión periódica hace que te enteres de cómo está tu salud, etc.

Por último, quiero aclarar que esta opinión es totalmente personal y que cada persona es un mundo y lo vive de diferente manera. Lo importante es saber que la vida es muy corta y hay que vivirla lo mejor que uno pueda, porque es una sola.

Voluntario Grupo Información LGTB+

Violencia doméstica (intragénero)

    La violencia intragénero es aquella que se produce en el ámbito de parejas o ex-parejas del mismo sexo/género y puede ser -como todas las violencias- psicológica, física, sexual, económica, etc. Es una conducta puesta en marcha por uno/a de los/as integrantes para controlar y/o someter a la persona.
    En este texto referiré a lesbianas, gais y bisexuales con las siglas LGB, no obstante, al hablar de LGBTfobia incluyo también a las personas transexuales, puesto que la transfobia juega un papel fundamental en la violencia contra el colectivo en su conjunto. En el caso de personas transexuales heterosexuales, la violencia que puedan sufrir queda recogida tanto en la violencia doméstica (en el caso de hombres trans) como en la violencia de género (en el caso de mujeres trans).
    En las relaciones de pareja se tiende a asociar como amor conductas que, en muchos casos, son la semilla de la violencia. Y así los celos, la posesividad, la abnegación y los conflictos se ven como algo positivo y engrandecedor del amor. Este modelo de relación de pareja, de amor, responde a la necesidad histórica del sistema patriarcal de generar una jerarquía en las relaciones, situando al hombre por encima de la mujer. La primera oportunidad de ejercer violencia viene dada por el hecho de que una de las partes se sienta legitimada para ejercer violencia sobre la otra y, que considere que ese comportamiento violento es el medio de lograr el fin que se propone.

    En el caso de la violencia de género el reparto de poder se hace de una forma determinante a través del sexismo. En la violencia intragénero este reparto atiende a otras variables como pueden ser el nivel de estudios, económico, la raza, la situación administrativa en el país de residencia, la salud, la edad, la visibilidad, etc.
    La LGBTfobia contribuye a encerrar a las parejas del mismo sexo (en las que existen rasgos de violencia intragénero) en sí mismas, aislándose del entorno, provocando aún más vulnerabilidad al entender que el enemigo de fuera -el que les rechaza por su orientación o identidad- es más peligroso que el que se tiene en casa, puesto que este último al menos nos comprende y comparte condición. Esto es especialmente grave cuando se vive en entornos rurales o cuando la relación y/o la orientación sexual no son públicas.
    No hay que perder de vista que la violencia es responsabilidad únicamente de quien maltrata, que en su mano está ejercerla o desaprenderla.
    La violencia intragénero no se articula en torno al sexismo ni a la desigualdad de poder entre mujeres y hombres. Por tanto, aunque algunas de las manifestaciones de violencia intragénero coincidan con las de violencia de género, no es menos cierto que existen especificidades que le son propias, además de un origen distinto.
    No es mi intención debatir sobre los términos violencia de género, violencia intragénero, violencia doméstica, etc puesto que lo mas relevante es el significado que le atribuimos a cada término. Existen diferentes tipos de violencias, con diferentes causas y diferentes necesidades de respuesta y eso es un hecho incontestable. La violencia de género está reconocida y protegida gracias a las campañas y a la ley integral.
    La violencia doméstica está recogida en el ordenamiento jurídico español, y estaría bien visibilizar los recursos jurídicos existentes e informar a las personas LGB de los mecanismos de defensa que tienen. La violencia de género y la violencia doméstica no son mutuamente excluyentes, y por tanto, deben ser atendidas de forma distinta. Una ley genérica sobre violencia doméstica dejaría fuera muchos casos de violencia de género y viceversa.
    Para la violencia doméstica los recursos existentes son aquellos planteados en el Código Penal: penas de prisión, multas, órdenes de alejamiento. Los recursos públicos varían de una comunidad autónoma a otra. Podemos encontrar desde servicios de violencia de género. centros de atención a víctimas, servicios sociales con programas de atención a violencia doméstica, etc. hasta lugares donde no hay prácticamente nada.
    Yo mismo soy víctima de violencia doméstica (intragenero) desde hace 4 años. Lo que me pasó fue una agresión brutal por parte de un compañero de piso también él gay. Esa agresión me llevo a un fuerte estado de estrés psico-físico al que luego se añadieron otros factores de debilidad: me echaron del piso que tenía alquilado, me hicieron acoso laboral (ya que se habían enterado de lo sucedido, debido a las muchas ausencias que hacia entre las visitas médicas y el juicio que tuve) y fui el único al que no se le renovó el contrato de trabajo. Para mi fue un año terrible, aunque tuve la suerte de acudir a los servicios sociales y obtener una orden de alejamiento. Muchos de mis amigos me aconsejaron volver a Italia para superar todo eso, pero yo al ser muy testarudo, decidí quedarme a Madrid para resolver todo de una manera definitiva. Con mi ejemplo quería ayudar a las personas que habían sufrido eso tipo de violencia.
    Por supuesto todo eso no se supera con facilidad, pero se puede hacer. Y una muestra de ello es el texto que escribo, firmo y publico hoy.

Andrea Puggelli (@aikkomad)
Activista italiano LGBTQI

* Publicado originalmente en: 20 MINUTOS